Relatos cortos de muerte

Fotografía realizada por la fotógrafa mexicana, Daisy Ascher. Adquirida por mi amiga Monique Camus de su blog “Conciencia Personal”, en su post “Rulfo, mis imagines y mi muerte”.
La Muerte
La muerte es, en esencia, la extinción del proceso homeostático y por ende el fin de la vida. El tipo de muerte más importante para el ser humano es sin duda la muerte humana, sobre todo la muerte de seres queridos.
Aquí algunos relatos cortos de muerte, de distintas situaciones, unas tranquilas, otras trágicas. Lo que realmente mas se aprecia en estos relatos sumamente cortos, son los detalles descritos antes del momento de la muerte, y la sorpresa para el lector de cómo acaba la historia.
“Una muerte cotidiana que se vive a cada minuto, en cada momento”
Relatos cortos de muerte
Frágil
Al abrir sus ojos por primera vez en su corta existencia, dio un pequeño respiro y murió instantáneamente
Otoño
Toda una larga vida, llena de recuerdos e historias fantásticas jamás contadas, se las llevó consigo al fallar su corazón, sentada en una silla, observando el otoño reflejado en el lago.
Hoyo
Cavando con cansancio y sin fuerzas, sus manos llenas de ampollas, empujaron con mucha fuerza la pala para terminar la excavación en la tierra, mientras la bala abría su cráneo, cayendo su cuerpo al mismo hoyo que había hecho.
Familia
Veía botellas de whiskey acabadas en la mesa, en la nevera fotos de su familia pegadas con cinta transparente, siendo esta su última imagen luego de jalar el gatillo.
Lluvia
Mojado por la lluvia corría como loco, asustado y preocupado. Sus latidos comenzaron a latir más rápido por la corrida, pasando de 75 latidos por minutos, a 0 latidos cuando el rayo le cayó encima.
Historia
Esperando a sus hijos en la cama, el padre hizo un respiro profundo al oír los pasos por las escaleras. Al entrar éstos, ya había muerto, nunca contándoles la verdadera historia.
Adiós
Fascinado por la gran comodidad de los asientos y el confort interno, mientras la música moderna hacia vibrar los cristales, la felicidad abundaba a 120km por hora. Inmediatamente lo último en sentir fue la adrenalina subirle desde la pierna hasta el corazón al ver la patana.
Verde
Desde la altura se veía todo el hermoso paisaje, y el sonido allá bajo, pero poco duró la felicidad al caer en el rio, ya que todo era verde y arenoso al romper la corriente, bajo rocas y hojas con un golpe en la cabeza.
Bombillo
Mirando el bombillo de arriba con una pequeña polilla retozar con la luz, sintió su cuerpo perder peso y flotar por segundos en la cama, al darse cuenta se asusto…y nuevamente sucedió lo acontecido. Esta vez no dándole tiempo asustarse.
Rey
Luego del baño, esa mañana pensó en toda su vida con comodidades, pulcritud, perfumes y baños aromáticos, sin pensar que este sería su último cuando murió fusilado.
Taina
Atemorizada por los extranjeros, ella y los suyos corrieron con sus pocas cosas, al ver un invasor en un caballo correr hacia ellas, se arrodillo y pidió clemencia, antes de caer su cabeza al suelo.
Pepillo
Pensando que sería exiliado y desterrado de su país, antes de llegar al muelle, un olor a mar viajó junto a la brisa frente al cementerio. Antes de llegar, un mensaje del malvado, acabó con el destierro y su vida.
El preso
Al firmar el papel, vio su mal caligrafía por tanto tiempo sin escribir su corto nombre. Luego pensó en su niñez con los ojos cerrados, mientras los tranquilizantes entraban por su vena frente a los presentes.
Miedo
Sus ilusiones, creencias y fantasías con vírgenes en su espera en manos de su dios, fueron su ansiedad, al jalar de la cuerda que dividió su cuerpo en millones de pedazos al explotar de la bomba, y así terminaron sus creencias.
Monje
Abrumado por el poder y el control de los invasores, protestó y meditó. Su cuerpo se concentró en la nada, cuando el combustible se prendió, nunca supo cuando dejó de existir su razón.
Ellos
Mientras ella, quien muchas veces desnuda abrasó su cuerpo con amor, esta vez el abrasaba el de ella, asfixiándola.
Ochenta y dos
Ochenta y dos años pensando y esperando saber que era realmente, lo que tantas noches no lo dejó dormir, había llegado.
Mentira
Y así la perfecta semejante máquina, fue más que una mentira al cerrar de sus ojos, cuando la sangre paró de correr, matando su propio ego.